Huevos a la flamenca Abuela Salvadora



Salvadora, nació en Elche. 
La I Guerra Mundial, la ocupación de la República Dominicana por las tropas Estadounidenses.
La Ley seca, comenzaba.
Años convulsos, para llegar a este mundo.
Era alegre, divertida, le gustaba bailar, viajar.
Tal vez, adelantada a su época.
Se quedó viuda y la guerra se llevó a dos criaturas.


Mari Carmen la recuerda con cariño, con mucha nostalgia.

Tiempos de Mirinda. De salir a correr y jugar con los amigos en la calle.
La abuela Salvadora y su… “Bocadillitis“.
Todas las tardes, discusión.
Que si no comes nada…
Que ya veras cuanto alimento tiene esto que te doy…
A Mari Carmen, no le gustaba ninguno de aquellos bocadillos.
La mantequilla de colores, ¿la recordáis?. A mi, me encantaba.
El pan con vino… seguramente no sería como este de Santi Santamaría, pero no había manera de acertar. 

Huevo con tomate, hígado… cosas de abuelas.

Pero cuando la madre de Mari Carmen preguntaba por la merienda, la abuela Salvadora “tapaba” todo.

“la chiqueta su ha menchat tot”


Salvadora siguió cuidando de Mari Carmen, es su adolescencia, en su juventud…

Ese novio “formal”… ese primer bebe. Los biberones, ese amor…. de bisabuela.

Aquella mecedora…

Se fue, hace ya 10 años.
Muchos recuerdos y entre ellos, la receta que hoy os traigo.

“Huevos a la flamenca”
Receta de aprovechamiento, basada en el conocido bollit Valenciano, y hervido en muchas otras regiones como Murcia, Sevilla.. etc

¿Vamos con ella?

Gracias Mari Carmen.
Gracias Salvadora.





Ingredientes:

Patatas
Bajocas (Judías verdes)
Agua, aceite y sal
Jamón a taquitos muy pequeños
Tomate: bien de bote o de tomates maduros rayado
Huevos

Hervimos las patatas y las bajocas con una chorradita de aceite y sal. Una vez hervidas, reservamos. Escurriremos justo antes de emplearlas.

En un poco de aceite, “chafamos” un par de ajos y sofreímos el tomate. En otra sartén, salteamos el jamón y en ese mismo aceite, añadimos las patatas y las judías. Que pierdan el frío, que se doren un poco.

 Añadimos el sofrito de tomate y mezclamos todo en una fuente de horno.

Hacemos un poco de hueco para que los huevos queden bien colocados.
Horno a 160º, hasta que veamos que la clara cuaja.
Subimos a  180 º y le damos 2-3 minutos más.

Paletilla a la NavarraAbuela Arsenia

 
Mientras Emilio Salgari escribía El corsario negro, Estados Unidos declaraba la guerra a España por el hundimiento del acorazado Main en Cuba.
 
Pierre y Marie Curie, descubrian el radio.
 
 
Murió, Salvador Sanchez Povedano, apodado Frascuelo. Gran torero.
Y al contrario de lo que podemos pensar, no fue un toro sino una pulmonía quien acabó con él.
 
Aquel año, dio nombre a toda una generación. La del 98.
El regeneracionismo.
 

Afectados por la crisis moral, política y social de la derrota en la guerra de Cuba y la pérdida de Puerto Rico, Guam, Cuba y las Filipinas

 

No creo que H.G. Wells imaginara, ni por lo más remoto, que su novela La guerra de los mundos estrenada aquel mismo año; llegara a tener tantas versiones y repercusion.

Aquel año, 1898. En Estella (Navarra) nació Arsenia.
Reinaba Alfonso XIII, aunque su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena, fué regente hasta 1902.

No suponía Arsenia, la mayor de 13 hermanos, que conforme fuera creciendo pertenecería a la “generación del sacrificio” (Ricardo Zabalza).
Cuba, la I Guerra Mundial, la crisis del 17, los fracasos militares de marruecos, el golpe de estado de Primo de Rivera.
La II República, la guerra civil, la postguerra.

Cuanta historia vivida ¿verdad, Mercedes?.
Solo en un vistazo. Fíjate todo lo que vivió.
 
Entre Pamplona y Logroño. Entre la Montaña y la Ribera.
 
 
Más de mil veces paseo por la ribera del Ega. ¿Y los fresnos?. ¿Había tantos como para que la llamaran Lizarra?
 
 
Solo 12 hermanos.Solo. Y el pequeño, casi la sentía como una madre.
Con un huevo y harina, tortilla para sus hijos, para su padre. Era la posguerra. Que lejos quedaban aquellas fiestas con música, comida e invitados.
 
La abuela, TU abuela. Que importante fue, que importante es.
Esa mirada llena de años, de historia, de cariño.
Esas manos, con mil surcos de vida.
Gracias, Mercedes.
¿Vamos con su receta?
 
Paletilla a la Navarra
Receta original de Arsenia Vergara
 

 
Limpiamos la paletilla.
En una fuente para horno, ponemos “un dedo” de agua.
Colocamos la paletilla y espolvoreamos sal.
 
En un vaso, mezclamos el aceite, con el vinagre.
Horno precalentado a 100º.
 
 
 
En un mortero, machacamos el ajo y el perejil, añadimos la mezcla de aceite y vinagre, una pizca de sal y removemos.
Con una cuchara, “mojamos” la paletilla con la mezcla del mortero.
 
 
Al horno, 60 minutos. Transcurridos 30 minutos, le damos la vuelta.
Pasado este tiempo, le damos la vuelta y volvemos a “mojar”.
Subimos el horno a 170º. Le damos, 30 minutos más.
Sacamos, damos la vuelta y volvemos a “mojar”. Otros 30 minutos.
 
Pelamos las patatas en rodajas recias. Las colocamos bajo la paletilla. Y “mojamos”, el conjunto.
 
 
Seguimos dando “sesiones” de horno y “mojando”, sin tocar las patatas.
Dependiendo de la fuerza de vuestro horno o el tamaño de la paletilla, el proceso puede ir más rápido o más lento.
Cuando veáis que toma color, horno a 220º, dando el ultimo “mojado”.
Dejaremos ahí la paletilla hasta que este bien dorada.
Si nos quedamos sin “líquido”, podemos añadir un poco de agua.
 
 
 
Gracias, Mercedes.
Gracias, Arsenia.
 

Tortillas de harinaAbuela Isabel

Otra receta de TU Abuela.
Esta, nos llega desde el otro lado del Atlántico.

María Molina, desde Arlington, TX, nos envía una receta familiar.

 
 
Ha pasado de generación en generación. Y desde que su memoria alcanza, estas tortillas han acompañado a su familia.
 
 
Desde su querido Sabinas Hidalgo, en México. Rozando casi la leyenda, estas tortillas de harina eran un manjar para el pueblo más pobre.
 
 
María recuerda como su abuela Isabel, las preparaba. De boca a boca. De “postre” para los más pobres, a manjar para el recuerdo.
La bisabuela, empezó. El bisabuelo quería pan dulce, le encantaba. Pero… no había dinero para comprarlo. Y las tortillas, lo sustituía.
 
 
La vida cambio. La inmigración. Atrás quedó Sabinas Hidalgo. Isabel Esquivel, TU Abuela.
Y María, regresa a Sabinas y cocina estas tortillas para los suyos. Para no olvidar su origen.
¿Vamos con ellas?

Después de varias pruebas, el mejor resultado lo he obtenido… así.
Podéis duplicar las cantidades y variar la cantidad de azúcar al gusto. Lastima no disponer de un comal o una tortillera, pero con sartén… salieron geniales.
Deliciosas, os las recomiendo, sinceramente.
 
 
Mezclamos bien la harina con el queso crema, la mantequilla, el azúcar, la levadura y el huevo ligeramente batido. (Puedes añadir un pellizco de sal, se nota)
 
 
Amasamos con las manos, hasta conseguir una bola. Si queda excesivamente “dura”, podeis añadir algo de agua, pero muy poca.
Dejamos reposar la masa, al menos 1 hora.
 

Hacemos pequeñas bolas con la masa. Con rodillo o con la palma de la mano, la estiramos dandole forma redonda… o como me dice María, en triangulos.

Una sartén, fuego medio-bajo. Cuando veamos dorada la tortilla … podemos sacarla.

Mantequilla, mermelada, nata, sirope, caramelo… o simplemente “solas”, con un café.
Deliciosas.
Una amiga me dice… que con tequila… jajajajaja.

Claudia y Blanca, desayunaron genial…

Gracias, María. Gracias, Isabel.

Fotos de Sabinas Hidalgo
J Hector Alanis Rojas
Juan Carlos Garza
Jaime Antonio Cardona Garda
 

Macarrones de la abuelaJuanita

 
 

1.881
 
Un año normal que comenzó en sábado. O eso dice Wikipedia.
 
Pero tan normal… no fue.
 
La Vanguardia, publicaba su nº 1.

En Panamá, se comienza la construcción del canal.
En Kansas, se prohiben las bebidas alcohólicas.
Alejandro III, Zar de Rusia.
Túnez cae en manos francesas.

Y se fundó la empresa Chocolates Valor.

En ese año, nació Pablo Picasso, Alexander Fleming, Anna Pávlova, Kemal Ataturk, Hans Fischer, William E. Boing y Juan Ramón Jimenez, entre otros.

Y ese mismo año 1.881, en un pequeño pueblo de Cantabria, nacía Juanita.
Antiguo Concejo de Noval. Más tarde, Pendes. Y en la actualidad, Cillorigo de Liébana.
Castaños centenarios, quesos y ese orujo que la fiscalidad hizo desaparecer.
Si Juanita lo viera ahora…
Una decena de hijos. Alguno, entregado a la guerra.
Más de una pelea con su marido por consentir “todo” a los críos. Comprometida con todo el mundo.
Recta, muy recta. Pero a la vez, trasmitiendo cariño.
Una gran mujer, ¿verdad, Teresa?.
Y de ella, es esta receta.
¿Vamos?
 

 
 
 
Ingredientes:
 
800 gr de tomate triturado
1 puerro
1/2 cebolla
300 gr de chorizo
250 de jamón serrano
3 hojas de laurel
2 ajos
Aceite
Azúcar
Sal
400 gr de macarrones
1 litro de caldo de verduras
 
Queso rallado para adornar.
 
 
 
Salteamos en una sartén, con aceite y los ajos laminados, el jamón serrano y el chorizo.
 
 
Reservamos.
En el mismo aceite salteamos el puerro y la media cebolla, troceados.
 

Añadimos el tomate…, laurel, azúcar… sal.

Y ahora los macarrones.

Los cubrimos con el caldo de verduras y los dejamos cocer sin moverlos demasiado. Añadimos el sofrito de jamón y chorizo.

Como si fuera una paella, el caldo irá evaporándose.
En cuanto estén cocidos… a servir.

Espolvoreamos con queso rallado.

Gracias Juanita, gracias, Teresa.

 

Pudding EugeniaYaya Lola

 
 
Mi querida amiga Kenia me envió varias recetas para la sección.
 
La primera, peras rellenas de carne. Tan sabrosa, tan de COCINA me pareció, que aun no me he atrevido con ella.
 
Pero, la haré, seguro.
 
Otra, una mezcla de crepes/tortillas de huevo rellenos de bechamel.
 
 
Receta para jugar, hasta el infinito y más allá. Princesitas. En cuanto tenga algo de tiempo, me pongo con ella.
 
 
Y la que hoy os traigo. Una receta de pudding, dedicado a Kenia/Eugenia.
 
Los ingredientes, el detallismo en diferenciar unas pasas de Corinto de unas malagueñas.
 
El ron, el tuétano, las yemas de huevo con el azúcar en polvo… y las historias familiares que nos llevan desde Hungría a Ceuta; y desde allí a Castellón de la Plana.
 
 
Las anécdotas sobre esta abuela “tan especial”, hacen que la propia receta, se haga también, muy, muy especial.
 
 
 
 
 
Algún comentario de Kenia, no solo habla de la “fragilidad” de la yaya Lola, sino de lo “tremendas” que debían ser Kenia y sus hermanas.
 
 
 
 
“Mamá nos había rogado encarecidamente que “nos portásemos bien” con la abuela, que era muy mayor y padecía del corazón…. o sea, exagerando para que no le diéramos más disgustos de los necesarios.”
 
 
 
La yaya nos cuida:
Papá y mamá están trabajando donde cobran 16 pesetas por franco.
 
A la yaya, poco le gusta que llevemos el pelo “a lo garçon”, shorts y …. ¡¡¡ Bikini !!!
 
 La Yenka
 
 
Tampoco le gusta que nos quedemos en las tibias tardes-noches, hasta la mil en la calle. Bailando con ¡¡¡ chicos !!! esas cosas del demonio (yenka), que ni son jotas, ni sardanas…
 
Menos aún que le sisemos al devolver los envases de gaseosa para comprarnos polos a peseta.

 
 









Ni que le pidamos para la sesión doble: Una de romanos y una de Pili y Mili.


Así que las monedas de Misa, devienen ¡milagro!, en botones. El resto, lo financian a escote los amigos, benditos “que para eso estamos …”
 
Saltamos heroicamente del segundo muelle, precipicio de cemento clavado en las profundidades marítima y jugamos al escondite entre las barcas de pescadores.
Tenemos seis años, a un verano de la Comunión.
 


Aquella infancia, que lejos y que cerca está.
¿Vamos con la receta?

Receta original:

Se pone tuétano en agua fría (el tamaño de 1 huevo) y se prepara un panecillo de pan rallado finísimo, más 30 grs. de manteca de vaca y ocho yemas de huevo.
Bien batidas las yemas, se les juntan 100 grs. de azúcar (en polvo)  y, una vez todo junto, se añade el tuétano, el pan rallado y medio limón (piel) rallado.
Añadimos también 125 grs. de pasas malagueñas, 125 grs. de pasas de Corinto, 1 copa grande de ron, 1 vaso de nata cruda batida como para chantilly.
Todo bien unido, a un molde frotado con mantequilla y se cuece al baño maría.

Jarabe para untar el pudding :  1 copa grande de ron (si queda), 100 grs. de azúcar (también en polvo), la media corteza restante del limón… Todo cociendo …y por encima..
Se sirve caliente.


Pudding Eugenia
Ingredientes, pudding:
2 cucharadas de manteca de cerdo
1 tuétano. Aprox. el tamaño de una yema
30 gr de pan rallado
30 gr de azúcar glas
2 yemas
1/2 limón rallado
4 cucharadas soperas de Ron
15 gr de pasas de Corinto
15 gr de pasas Malagueñas
2 cucharadas soperas de nata montada
 
(Mantequilla para los moldes)
 
Jarabe:
4 cucharadas soperas de Ron
30 gr de azúcar glas
1/2 limón rallado

En un bol, mezclamos las yemas con los 30 gr de azúcar glas.

Limpiamos el tuétano, que teníamos reservado en agua bien fría.

Añadimos a la mezcla, el pan rallado, las cuatro cucharadas de ron, el tuétano, la manteca de cerdo y la ralladura de medio limón.

Incorporamos las pasas. Si, de Corinto y Malagueñas. Son distintas… Unas pequeñas y sin semillas (las primeras) y otras grandes y con semillas (las nacionales).

La nata montada. Removemos y mezclamos bien.

Unos moldes, untados de mantequilla. Llenamos 3/4 partes con la mezcla, cubrimos con papel de aluminio y al baño maría en la olla a presión. A partir de que llegue a su máxima presión, como si de un flan se tratara. Unos 3-4 minutos.

Para el jarabe. En un cazo ponemos a calentar, a fuego suave, el ron, el azúcar glas y la ralladura de limón.

El pudding, tibio o frío. El jarabe, caliente y abundante. Delicioso.

Gracias Kenia, gracias Yaya Lola.

Cinnamon RollsAbby

 
 

Esta vez, haremos miles de kilómetros.
Desde Galicia viendo las primeras nieves en Cabeza de Manzaneda, Tara Blanco Dominguez nos lleva  a Québec, en Canada.

Cabeza de Manzaneda

Su bisabuela, Pauline Abyguelle Blanco “Abby”, nació en Québec.

Se casó siendo muy joven con un gallego y de todo aquello, tenemos esta receta y un montón de recuerdos que Tara ha querido compartir con nosotros.


Esa receta es solo una de tantas cosas maravillosas que hacía. Siempre cocinando y todo le salía bien. Era panadera.
No podía ser de otra manera. Tara es, al menos en eso, idéntica a ella. Gran cocinera y “panadera“.
 

Québec. Canadá

Tara tenía con Abby, su bisabuela, una gran complicidad.

Cuando le robaba huevos en la cocina y con 4 o 5 años se escondía para jugar a las cocinitas. 
Abby encontraba a Tara, y la “pequeñaja”, ya tenía preparada su tortilla.
Recuerdos, pequeñas cosas que siguen en la memoria de Tara.
Aquellos domingos en que las dos se levantaban muy pronto para hacer tortitas y recibían la regañina de la familia, por madrugar.
Nunca se enfadaba.
Siempre rodeada de niños, por su ternura. Y claro… por sus dulces.
 
 
¿Os imaginais a alguien que siempre llevara un par de ramitas de canela atadas con un hilo rojo en el bolsillo?. Esa, era Abby.
 
Gracias Abby, gracias, Tara.

Y ahora… la receta. Cinnamon Rolls.

Para los rollitos:

100 gr de leche
30 gr de azúcar
25 gr de aceite
225 gr de harina
1 pizca de sal
1/2 cucharadita de bicarbonato
1 y 1/2 cucharadita de levadura
Canela

 


 

Relleno:

4 manzanas, mejor Reineta
2 cucharadas de mantequilla
1/2 taza de azúcar moreno
1 copita de sidra
Jengibre
Canela
Nuez moscada

Primero prepararemos el relleno.

Rallamos las manzanas y las ponemos en una cazuela junto a la mantequilla, el azúcar, las especias y la sidra.
Ponemos a hervir, bajamos temperatura y removiendo de vez en cuando hacemos reducir.
 

Para la masa, volcán de harina ( ya con levadura y bicarbonato), ingredientes líquidos y amasar…

Estiramos la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente espolvoreada de harina o sobre un papel de hornear.
 

 

Rellenamos de manzana. Espolvoreamos de canela y enrollamos.
A cortar.

Horno 180º. Se hacen rápido, no más de 15 minutos.

Gachas dulcesMaría Puertas Guirado

 
 
Aun faltaban unas horas para que amaneciera en aquel pequeño pueblo de la Alpujarra.
María, con su inmensa cesta de mimbre, salía con dirección a Albuñol.
Allí compraba pescado a los pescadores, y fuera invierno o verano, recorría todos los cortijos de vuelta vendiéndolo.
Cocinera de los señoritos.
Bautizos, bodas, matanzas, todos tipo de celebraciones. María, estaba allí.
 
 
En su infancia, ella era la que con la cartilla de racionamiento iba a por sus 100 gr de harina y sus 100 gr de azúcar. Su madre, con miga de pan, había borrado la visita anterior y con ese excedente se hacian gachas. Con más agua que leche y para cinco hermanos, el desayuno diario.
Postguerra, hambre, necesidad.
Hoy, María Pilar, su nieta; sigue manteniendo vivo su recuerdo.
Una gran tormenta, sus lloros, su miedo, siendo muy pequeña. Su abuela, sus caricias. Trajinando en la cocina.
Poco a poco, su llanto, se transformó en suspiros.
Su abuela, le estaba haciendo… gachas.

Gracias María.
Gracias María Pilar.

¡A por ellas!

Ingredientes:
 
1 litro Leche
1/2 vaso de agua
1 Palo de Canela
2 pieles de limón
3 o 4 flores de anis seca
250 gr de harina
Cuatro cucharadas soperas colmadas de azucar.
Aceite de oliva extra
Canela molida
Pan frito
 
 
(He utilizado, más o menos, la mitad de ingredientes)
 
 
En una sartén con el aceite caliente, ponemos el palo de canela, las pieles de limón y el anís seco. Sofreimos, hasta que el limón se oscurezca.
 
 
Colamos el aceite, y lo ponemos en una cazuela o sartén de tamaño mediano.
Vamos poniendo la harina y removemos con una cuchara/tenedor de madera o varillas manuales.
Añadimos la leche, el agua, y el azúcar. En definitiva, una bechamel.
 
 
Distribuimos las gachas en platos hondos individuales o una fuente, para que se enfríen y cuajen.
Freímos unos trocitos de pan, los distribuimos por encima y espolvoreamos canela.
Pueden tomarse tibias o frías… aunque hay quien, no puede esperar.
 
 
Gracias, Maria Pilar.